Escultores franceses en la Península Ibérica durante la Edad Moderna. Presentación

French Sculptors in the Iberian Peninsula during the Modern Age. Presentation

Jesús Criado Mainar [1] y Aurelio Á. Barrón García [2]

Universidad de Zaragoza [1]

Departamento de Historia del Arte. Facultad de Filosofía y Letras

C/ Pedro Cerbuna, 12. 50009 – Zaragoza

jcm@unizar.es

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8328-1642

Universidad de Cantabria [2]

Facultad de Filosofía y Letras. Edificio Interfacultativo. Departamento de Historia Moderna y contemporánea. Avda. de los Castros, 52. 39005 – Santander

barrona@unican.es

ORCID: https://orcid.org/ 0000-0002-7608-5923

Referencia: Santander. Estudios de Patrimonio, Extraordinario 1, “Escultores franceses en la Península Ibérica durante la Edad Moderna” (2026), pp. 13-18.

DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.01

ISSN-L e ISSN 2605-4450 (ed. impresa) / ISSN 2605-5317 (digital)

Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Generación de Conocimiento PID2022-141043NB-I00, Intercambios artísticos entre el Norte y el Sur: escultores septentrionales en el valle del Ebro durante la Edad Moderna, Universidad de Zaragoza.

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El problema de la contribución francesa a la configuración de la escultura española en el transcurso de los siglos XVI y XVII ha sido objeto de numerosos estudios, a pesar de lo cual requiere todavía de más atención. Esta reflexión inicial nos llevó a formular una solicitud de Proyecto de Generación de Conocimiento en la Convocatoria de 2022, con el título Intercambios artísticos entre el norte y el sur. Escultores septentrionales en el valle del Ebro durante la Edad Moderna, que fue admitida por el Ministerio de Ciencia e Innovación y validada con el identificador PID2022-141043NB-I00.

Debido, sin duda, a su cercanía a la línea fronteriza de los Pirineos, el valle del Ebro es uno de los territorios peninsulares en los que la presencia de franceses fue más relevante. Entre los inmigrantes llegados por entonces se incluye un elevado número de canteros, entalladores, ensambladores y escultores que aportaron una versión del renacimiento condicionada por el considerable peso que el arte gótico flamígero tenía en su zona de procedencia. Sin su contribución no se entienden bien ciertas particularidades de la escultura renacentista de La Rioja, la parte más meridional de Navarra y la zona central de Aragón, en particular en lo concerniente al ámbito del retablo, pero también de las sillerías corales, los monumentos funerarios o las grandes portadas de imaginería. Esta presencia de artífices galos no disminuyó en el siglo XVII, más bien lo contrario, por lo que el argumento puede llevarse de forma legítima a dicha centuria.

Entre las actividades científicas que venimos desarrollando en el marco de este Proyecto de Generación de Conocimiento hemos querido proponer la extensión de su idea central a otros territorios y ámbitos de la Monarquía Hispánica con el propósito de reunir un ramillete de textos suficientemente representativos del problema, que permitan observar que la recuperación de los principios del arte “a la antigua” que caracterizan al renacimiento escultórico contaron con una lectura muy particular, aportada por los artistas y artesanos franceses que cruzaron la línea de los Pirineos buscando fortuna más al sur y que en ocasiones ha permitido plantear la existencia de un renacimiento a la francesa siempre difícil de aquilatar, pero no por ello menos atractivo como problema de investigación. Todo ello sin menoscabo de acreditar, como ya se ha dicho, la prolongación del fenómeno en el marco de una realidad diferente también al siglo XVII.

Justificamos así la preparación de este primer número extraordinario de Santander. Estudios de Patrimonio, que no hubiera sido posible sin el respaldo de las Universidades de Cantabria y Zaragoza junto al del Ministerio de Ciencia e Innovación, a quienes queremos expresar nuestro reconocimiento. Extensible también, como es lógico, a todos los investigadores que han respondido positivamente a nuestra invitación y se han prestado a colaborar con los resultados de su trabajo.

Esperamos, por todo ello, que este número monográfico contribuya a aportar nueva luz o, cuanto menos, nuevos materiales en torno a un problema angular en el desarrollo de la escultura española de los siglos de la Edad Moderna y, por ende, de los dinámicos territorios que componen la parte central del valle del Ebro.

Ofrecemos, a continuación, la sinopsis argumental de los documentos reunidos y que se proponen para su debate a la comunidad científica.

Comienza Barrón García analizando la presencia y trayectoria de artistas franceses que trabajaron en el valle medio del Ebro durante la Edad Moderna y contribuyeron decisivamente a la difusión del arte del Renacimiento en la zona. Se exploran las dificultades que enfrentaron en la integración en una sociedad distinta, así como los retos económicos y sociales propios de la época. Se destaca cómo estos artistas aportaron técnicas y estilos innovadores, enriqueciendo el panorama artístico local y contribuyendo al desarrollo de la escultura y el arte religioso en la región. Además, se examina la fortuna variada de estos artistas, mostrando cómo algunos lograron reconocimiento y éxito, mientras que otros enfrentaron obstáculos que limitaron su proyección. El documento subraya la importancia de la movilidad artística y la influencia francesa en el contexto español, evidenciando la interacción entre culturas y la evolución del arte en el valle medio del Ebro. En conjunto, el análisis ofrece una visión detallada sobre el impacto y legado de los artistas franceses en la historia artística de la zona.

En el segundo artículo, la doctora Rebeca Carretero estudia la inmigración de escultores y carpinteros franceses en Zaragoza entre 1613 y 1639, a partir de la documentación notarial. Expone cómo el fenómeno migratorio se debió principalmente a las guerras de religión en Francia y a la búsqueda de oportunidades por jóvenes franceses, especialmente de Bearne, Gascuña y Languedoc, territorios cercanos a Aragón. Estos inmigrantes se integraron en oficios artesanales, destacando los relacionados con la madera. Se documentan contratos de aprendizaje, testamentos y capitulaciones matrimoniales, mostrando una red francesa en la ciudad, aunque su integración fue parcial y tendieron a agruparse entre compatriotas. La mayoría eran modestos oficiales, y aunque algunos gozaron de cierto prestigio, no se conservan obras que permitan valorar su influencia artística. El estudio revela una realidad heterogénea y compleja, con vínculos personales y profesionales entre franceses y aragoneses, y constata la presencia de mujeres vinculadas a estos oficios. La aportación artística de estos inmigrantes, si existió, no puede ser valorada por falta de obras conservadas.

El profesor Criado Mainar estudia la obra y trayectoria del escultor francés Gabriel Joly en Aragón durante el Renacimiento, centrándose en recientes recuperaciones patrimoniales y revisiones de atribuciones artísticas. Destaca la recuperación en 2025 de tres relieves robados en 1989 del retablo mayor de Santa María de Olvés, lo que permitió su análisis directo y la confirmación de la autoría conjunta de Joly y Esteban de Obray en torno a 1530-1532. El texto también revisa la atribución de una Virgen Dolorosa de colección particular de Calatayud, concluyendo que no corresponde a Joly sino probablemente a Juan Martín de Salamanca, discípulo indirecto influido por el entorno de Olvés. Además, se reconsidera la autoría de un Crucificado de la colegiata de Daroca, atribuyéndolo al entorno de Joly por sus similitudes estilísticas, aunque sin documentación concluyente. El estudio resalta la importancia de Joly en el primer Renacimiento aragonés, su colaboración con otros artistas franceses y la relevancia de la recuperación y análisis de obras para el conocimiento del patrimonio artístico regional.

A artífices casi desconocidos dedica su estudio el doctor Rubén Fernández Mateos. Analiza la labor de tres entalladores franceses en la diócesis de Astorga durante la segunda mitad del siglo XVI: Francisco Julí, Guillomo Peral y Cristóbal Fuertes. Francisco Julí, originario de Dijon, trabajó en varias ciudades de Castilla y se le atribuye el retablo manierista de la Trinidad en Villafranca del Bierzo, aunque probablemente actuó como contratista y ensamblador, subcontratando la escultura. Guillomo Peral, natural de Rouen, realizó obras como la sillería del coro del convento del Sancti Spiritus de Astorga y otros encargos menores, aunque muchas de sus obras se han perdido. Cristóbal Fuertes, posiblemente de origen francés, fue criado de Bartolomé Hernández y continuó su labor en la región, destacando por la realización de sagrarios, de los cuales solo se conservan los de Moral de Órbigo (León) y Santa Colomba de Sanabria (Zamora). El estudio contextualiza la llegada de artistas extranjeros a Castilla y su influencia en el arte manierista y romanista local, resaltando la colaboración y movilidad de estos maestros en el panorama artístico del siglo XVI.

La doctora Cruz María Martínez Marín examina las medallas alegóricas de María de Hungría durante su gobierno en los Países Bajos (1531-1556), destacando cómo utilizó el arte numismático para proyectar su autoridad en un entorno dominado por hombres. Inicialmente, una medalla, encargada a Ludwig Neufahrer, la representa como la virtud de la Paciencia, vinculada a la tradición germánica y a su rol de viuda perseverante. Esta imagen enfatiza la resistencia activa y la esperanza cristiana frente a adversidades políticas y personales. Posteriormente, la iconografía utilizada evoluciona hacia el clasicismo italiano, presentando a María como la Victoria, celebrando sus logros en la defensa contra Francia y su papel estratégico en la administración. Las medallas también simbolizan la vigilancia, consolidando la imagen de María como gobernante ejemplar y protectora. El artículo concluye que estas representaciones fueron parte de una sofisticada estrategia intelectual y política, promovida por la propia regente y su círculo humanista, para legitimar su poder y preparar el terreno para la sucesión dinástica en la familia de los Austria.

Por su parte, el doctor Marc Millan Rabasa analiza la influencia de los plateros franceses en Zaragoza entre 1550 y 1635, destacando su papel en la introducción de nuevos estilos artísticos y la dinamización de los talleres locales. Explica cómo, a pesar de las dificultades religiosas, sociales y gremiales, muchos orfebres franceses emigraron a la Península Ibérica, especialmente tras las Guerras de Religión en Francia. En Zaragoza, estos artesanos contribuyeron al comercio de bienes suntuarios y a la transmisión de modelos artísticos, integrándose en la vida económica y social, aunque no sin tensiones. Destaca por su relevancia el caso de Claudio Iennequi: tras formarse en Francia y trabajar en Pamplona, se estableció en Zaragoza, donde fue clave en la introducción del clasicismo en la platería local y alcanzó gran prestigio profesional. El texto concluye que la presencia francesa fue fundamental para la renovación artística en Aragón durante el Renacimiento, aunque a partir de 1635 su número disminuyó notablemente por cambios políticos y sociales.

El profesor Sergio Pérez Martín examina el panorama escultórico de las diócesis de Salamanca y Zamora en el siglo XVI, destacando la presencia de maestros nórdicos, especialmente el flamenco Gil de Ronza, del que se estudian dos esculturas pétreas a él atribuidas: una figura yacente de un caballero de la Orden de Malta, hallada en la iglesia de San Juan de Barbalos (hoy en el Museo de Salamanca), y un San Miguel Arcángel en Montemayor del Río. Ambas obras representan el ideal del miles Christi, el soldado cristiano, y muestran características estilísticas y formales propias de Ronza, como el detallismo en la armadura y la expresión facial. El texto contextualiza estas esculturas en el arte renacentista y la iconografía militar cristiana, resaltando la versatilidad y movilidad de los artistas nórdicos en la región. Además, se reflexiona sobre la evolución de la escultura funeraria y la influencia de la espiritualidad medieval en la representación de caballeros cristianos. El documento concluye que estas piezas son ejemplos autógrafos de Gil de Ronza, fechadas hacia 1524-1525, y que su estilo permaneció impermeable a las nuevas tendencias italianas, manteniendo la tradición nórdica.

Por último, Fernando Rodríguez-Piñero e Ismael Mont presentan la figura del escultor Cornieles de Holanda y su relevante contribución al arte castellano, especialmente en la sillería del coro de la catedral de Ávila y el monasterio de San Benito el Real de Valladolid. Se aclara la confusión sobre la existencia de varios artistas homónimos, diferenciando al Cornieles que trabaja entre Ávila y Valladolid, del que lo hace en Galicia. Cornieles destacó por su maestría en trabajos de madera, participando en reformas y proyectos importantes en Ávila, como la capilla del sagrario y el retablo mayor. Su experiencia en Valladolid, junto a otros artistas como Isidro de Villoldo y Alonso Berruguete, influyó en el diseño y ejecución de la sillería abulense, que replicó modelos y técnicas renacentistas y manieristas. El artículo resalta la colaboración entre talleres y la evolución estilística, consolidando a Cornieles como uno de los grandes maestros de la escultura en madera en Castilla, cuya obra marcó el desarrollo artístico de la región en el siglo XVI.

Aquí ofrecemos los títulos de los artículos y sus enlaces:

BARRÓN GARCÍA, Aurelio Á., “De varia fortuna de los artistas franceses establecidos en el valle medio del Ebro: del taller de Martín Gumet a los artistas colaboradores de Andrés de Araoz”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.02

CARRETERO CALVO, Rebeca, “Escultores y carpinteros franceses en Zaragoza en el siglo XVII: aproximación documental (1613-1639)”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.03

CRIADO MAINAR, Jesús, “Novedades sobre Gabriel Joly en Calatayud y Daroca (Zaragoza). Viejas obras y nuevas propuestas”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.04

FERNÁNDEZ MATEOS, Rubén, “Entalladores franceses en la diócesis de Astorga durante la segunda mitad del siglo XVI: Francisco Julí, Guillomo Peral y Cristóbal Fuertes”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.05

MARTÍNEZ MARÍN, Cruz María, “De la Patientia germánica al clasicismo milanés: la imagen alegórica de María de Hungría en la medalla renacentista”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.06

MILLAN RABASA, Marc, “Los plateros franceses en el sistema artístico y el comercio de bienes suntuarios en Zaragoza (1550-1635)”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.07

PÉREZ MARTÍN, Sergio, “La espada al servicio de la Cruz. Sobre unos miles Christi atribuibles al escultor flamenco Gil de Ronza en la provincia de Salamanca y otras reflexiones”; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.08

RODRÍGUEZ-PIÑERO JIMÉNEZ, Fernando y MONT MUÑOZ, Ismael, “Cornieles de Holanda y la sillería del coro de la Catedral de Ávila / Cornieles de Holanda and the choir stalls of the Cathedral of Ávila"; DOI: https://doi.org/10.22429/Euc2026.sep.Extra.01.09